La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) han diseñado junto a la industria financiera la zona única de pagos del euro (SEPA, en inglés). Esta iniciativa fija una serie de estandares tecnológicos comunes a los pagos electrónicos en toda Europa. Estos requisitos sustituirán a los fijados en cada país y permitirán lograr la unidad efectiva de uso, tal y como ya existe en los pagos con monedas y billetes. En España, los pagos automatizados se rigen por el llamado Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE).
Fruto de estos cambios han aparecido tres novedades en los sistemas de pagos de Europa: las tarjetas con chip, así como las domiciliaciones y las transferencias SEPA. Así, cualquier persona, física o jurídica, podrá con la llegada de la SEPA unificar todos sus pagos electrónicos en una única cuenta.
Las transferencias SEPA (SCT, en inglés) fueron introducidos en 2008. Sin embargo, su aceptación sigue siendo residual dos años después por parte de la industria bancaria. A cierre de agosto, sólo un 9,3% de las operaciones se procesaban siguiendo este estándar. Para el común de los usuarios, la única diferencia es que al tramitar una orden se debe indicar a su entidad el número internacional de cuenta bancaria (IBAN, en inglés) en lugar del tradicional código de cuenta cliente (CCC).
Se ha decidido fijar dos fechas límites de adaptación: todas las entidades de crédito deberán operar con transferencias SEPA a finales de 2012, mientras que los adeudos SEPA deberán ser de uso generalizado en los últimos meses de 2013.
