A José Luis Rodríguez Zapatero le parece peligroso hacer pagar a la banca sus errores de cálculo. Y es que mientras la canciller Angela Merkel mantiene que los costes de las crisis no debe caer exclusivamente sobre las espaldas de los ciudadanos, Zapatero se alinea con quienes piden extremar la precaución a la hora de involucrar al sector privado. El presidente del Gobierno secunda las reservas de Jean-Claude Trichet, presidente del BCE.
El objetivo último de los venideros reajustes institucionales pretende evitar la repetición de una crisis como la que ha puesto al euro contra las cuerdas. El reajuste supone crear una estructura equilibrada en el reparto del riesgo en la que la banca cargue con su parte de responsabilidad.
"Hay que escuchar atentamente al BCE y a todos los Gobiernos", comentó Zapatero en conferencia de prensa, antes de exponer su criterio: "Nosotros estamos más cerca de los que abogan por mucha precaución y mucha cautela a la hora de incorporar al sector privado. Este mensaje, sin más, tiene mucho riesgo".
La potencial implicación del sector privado en el mecanismo, el papel a jugar en él por el FMI y el establecimiento de estrictas condiciones para el préstamo de fondos a países necesitados son cuestiones pendientes sobre las que trabajarán mano a mano la Comisión y el presidente del Consejo Europeo dentro de un plan de acción que Zapatero ve como la culminación de su vieja idea, expresada en reuniones anteriores del Consejo Europeo y recogidas entonces con escepticismo, de que la Unión avanza hacia "el Gobierno económico común".
