Parece que fue ayer, pero hace un año que el Banco de España intervino Caja Castilla La Mancha (CCM). Doce meses después, la entidad continúa bajo la gestión del supervisor y a la espera de que todo su negocio financiero se integre dentro del grupo Cajastur, en una operación autorizada ya hace casi cinco meses.
Esta intervención, en medio de la crisis financiera y cuando la economía española estaba a punto de empezar su contracción, fue la mayor realizada desde la de Banesto en 1993 y se interpretó como una advertencia del supervisor para que las entidades en apuros solventaran sus problemas para no acabar igual.
A diferencia de otras "uniones" entre cajas, la de CCM con Cajastur no requerirá recursos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), sino que bastará con 1.300 millones de euros del Fondo de Garantía de Depósitos de las cajas, que se nutre de aportaciones de estas entidades.
Para que Cajastur pueda traspasar a su Banco Liberta el negocio financiero de CCM se requerirá un cambio en la ley de cajas asturiana, por lo que previsiblemente la operación se retrasará aún más.
Cuando CCM fue intervenida, Unicaja estudiaba una posible fusión con la caja castellano-manchega que presidía el socialista Juan Pedro Hernández Moltó. Sin embargo, la caja andaluza solicitó al Banco de España más ayudas de las que la entidad supervisora estaba dispuesta a ofrecer, lo que acabó por dar al traste con la operación.
La caja había perdido 740 millones en 2008 y 138,5 millones en la primera mitad de 2009, cuando tenía casi 3.500 millones de activos dudosos, que dispararon su morosidad hasta el 17,33% debido a que se expuso demasiado al sector inmobiliario.
Su negocio y su amplia red de sucursales seguían siendo interesantes para al menos media docena de cajas, que en octubre se interesaron por hacerse con CCM. En las quinielas aparecían entre otras Ibercaja, Unicaja, BBK y Cajastur, siendo la propuesta de esta última la aceptada por el supervisor en noviembre, a pesar de que proponía absorber la entidad con el traspaso del negocio financiero a un banco, propiedad de la caja asturiana.
