Parece que últimamente las entidades no hacen más que inventarse ofertas para hacerse con nuestra nómina y de paso intentar vendernos sus productos. Sin embargo, aunque a primera vista todo parezca de color de rosa, han de tener mucho cuidado con las pequeñas trampas.
En la mayoría de los casos, por ejemplo, se requiere que la nómina o pensión que se domicilie tenga un importe mínimo para que el usuario pueda tener acceso al regalo o a la promoción en cuestión. Además, es posible que la entidad le obligue a domiciliar varios recibos, así como la contratación de tarjetas, tanto de débito como de crédito.
Si lo que le ofrecen es un regalo, tenga en cuenta que a veces no pueden recogerse en las oficinas y son entregados a domicilio. En la mayoría de los casos, son los clientes los que corren con los gastos de envío. Al contratar una cuenta nómina, bancos y cajas suelen ofrecer tarjetas gratis durante el primer año, pero algunas entidades vinculan esta ventaja a un determinado uso mensual, es decir a un gasto mínimo.
Por último, no es extraño que las entidades obliguen a los usuarios a firmar un contrato en el que se comprometen a mantener su nómina domiciliada durante un cierto periodo de tiempo. Si se incumple esta cláusula, se aplica una penalización.
