La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, asegura que no considera someter las negociación en el marco del diálogo social con patronal y sindicatos a los "baremos" del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Unas horas antes Ordóñez había sido más rotundo que en otras ocasiones al urgir al Gobierno para que impulse los cambios necesarios en el mercado laboral. Fue tajante al advertir de que la reforma laboral "es una condición absolutamente necesaria, imprescindible", sin la cual las demás reformas que se adopten tendrán efectos "mucho menos intensos" sobre la competitividad de la economía. También reclamó "un plan ambicioso para reducir el déficit público". Y pidió el "mayor consenso" para abordar estos cambios tras considerar que las últimas medidas planteadas por el Gobierno "contienen avances en la dirección correcta".
Abogó por acabar con el actual sistema de negociación colectiva y defendió la propuesta del Gobierno de retrasar la jubilación a los 67 años para garantizar las pensiones.
Sus palabras tampoco han gustado en UGT. Su secretario general, Cándido Méndez, ha asegurado que el gobernador del Banco de España "habla mucho de lo que no le compete y hace poco de lo suyo", y consideró que es un alarmista que "pone en riesgo la credibilidad de la economía española".
El máximo responsable de UGT cree que las previsiones sobre la quiebra del sistema público de pensiones "han fallado siempre", e insistió en que éste es solvente en España, y añadió que para que siga así lo mejor es "la creación de empleo", y no tomar otro tipo de medidas que son injustas e innecesarias.
