Caja España y Caja Duero afrontan durante esta semana la recta final de los preparativos para sendas asambleas generales, que se celebrarán el sábado y en las que decidirán sobre su posible fusión, de la que surgiría la octava entidad de ahorro del país.
Ambas entidades suman un volumen de negocio de más de 46.600 millones euros, una cuantía que les situará en el puesto número ocho de la clasificación de entidades de ahorro españolas, en el caso de que se cierren todos los procesos de fusión que ahora mismo hay sobre la mesa.
Después de dos años dándole vueltas, las asambleas serán las que decidan el sábado si se fusionan las dos cajas con mayor volumen de negocio de Castilla y León, lo que se producirá medio año después de que de este proceso se descolgara Caja Burgos.
En el caso de Caja España, serán 160 consejeros generales los que decidirán en su sede en León si dar el visto bueno a este proceso de fusión, que se prevé que se apoye sin problemas, pese a que deben respaldarlo una mayoría de cuatro quintos de la asamblea. En lo que concierne a Caja Duero, serán 120 consejeros generales los que decidirán si cerrar la fusión, con una mayoría de dos tercios.
Este proceso ya contó con el visto bueno de sendos consejos de administración, donde las mayores reticencias vinieron desde UGT, que dejó pendiente su apoyo a la negociación del plan laboral. A pesar de que no les ha satisfecho al 100 por cien el resultado de este acuerdo laboral, en el caso de Caja España, todos los sindicatos han expresado su apoyo a la fusión, incluido UGT.
En cuanto a Caja Duero, UGT había anunciado un no a la fusión, decisión que puede variar, ante el apoyo de las ejecutivas autonómicas y la federal a este proceso.
