Últimamente se ha puesto de moda inventar sistemas para que los grandes ejecutivos y banqueros reduzcan sus extraordinarios beneficios mientras que sus empresas o bancos van camino de la quiebra o presentan terribles reducciones de empleo. Hace sólo unos días el presidente de la nritánica Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) propuso aplicar un impuesto a las transacciones que tienen lugar en la City para reducir los ingresos del sector y dejar menos dinero disponible para el pago de primas millonarias. Una idea que ha sido rechazada de plano por las la City londinense al considerar que un nuevo impuesto para la banca beneficiará a otros rivales, como Fráncfort o París.
Lord Turner ha calificado de "socialmente inútiles" muchas de las actividades desarrolladas por la banca y afirmó que dichos impuestos serían "una buena y sensata" fuente de ingresos con los que financiar bienes y servicios de utilidad social. En sus declaraciones, Lord Turner lanzó también la idea de obligar a los bancos a aumentar sus reservas de capital así como la de aplicar globalmente un impuesto a las transacciones financieras internacionales. Ahora sus críticos le han acusado de extralimitarse en sus competencias y de poner en peligro la posición de Londres como principal centro financiero de Europa.
