Las cajas que han recibido o recibirán ayudas públicas "no podrán hacer políticas comerciales agresivas" en la venta de depósitos. Así se lo ha advertido el Banco de España, que ha enviado una carta a las cajas de ahorros y a los bancos. El objetivo es poner fin a la denominada ´guerra de depósitos´, denunciada por bancos que acusaban de competencia desleal a cajas fusionadas que intentaban captar nuevos clientes ofreciendo intereses altos tras recibir el colchón del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria).
El organismo regulador ya había advertido en varias ocasiones de la erosión que supone para los márgenes de beneficios de las entidades este tipo de campañas agresivas, pero ha pasado a la acción al establecer una serie de criterios más estrictos para captar pasivo. Así establece claramente que es una oferta agresiva. A partir de ahora, "el tipo de interés nominal ofrecido tiene que ser como máximo igual a la media de los tipos más altos que ofrezcan las cinco principales entidades competidoras, respecto a productos comparables". Y añade que las entidades respecto a las que se marcarán los precios serán entidades que no hayan recibidos apoyos por parte del FROB.
El Banco de España también señala el ámbito geográfico de comparación: "A estos efectos se debe entender como tal el que se defina en los correspondientes planes y contratos de integración", en alusión a los territorios naturales de las entidades que participen en fusiones frías o tradicionales.
En todo caso, el organismo regulado permitirá a las cajas fusionadas responder a ofertas agresivas, pero con condiciones. Por ejemplo, "a un cliente existente que haya manifestado su intención de cancelar productos, teniendo como destino de los fondos los productos de otra entidad competidora". Eso sí, la rentabilidad no será superior a la ofrecida por el competidor.
Por otra parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha reclamado que para salir de la crisis económica reestructurar el modelo financiero, de forma que las cajas, tras la fusión correspondiente, se conviertan en bancos, tengan accionistas de fuera, además de las propias cajas, y cuenten pronto con un marco jurídico que les proporcione la estabilidad adecuada.
Aunque reconoció las actuales dificultades para que los accionistas privados entren en las nuevas entidades, Rajoy pidió que el proceso se acelere todo lo posible. También remarcó que la tendencia en España a que se reduzca progresivamente el número de cajas de ahorros. "Por ahí van los tiros", concluyó.
