Barack Obama estudia prohibir por ley la ejecución de hipotecas impagadas en Estados Unidos hasta que el gobierno haya revisado todas las posibilidades de renegociar el préstamo. Si entra en vigor el proyecto en estudio se podrían detener incluso las ejecuciones que ya están en marcha.
Cuando la burbuja hipotecaria estalló el gobierno Obama empezó a tomar toda clase de medidas para frenar la cascada de desahucios. Una de ellas fue la creación del programa federal para la Modificación de Viviendas Asequibles (HAMP, por sus siglas en inglés). El objetivo de este programa era renegociar aquellos préstamos hipotecarios que, con un poco de ayuda, se podían salvar. A día de hoy ese programa no es obligatorio. La novedad sería obligar a pasar por ahí antes de ejecutar ninguna hipoteca.
Este globo sonda veía la luz el mismo día en que se conocían los datos de una inesperada revisión al alza del crecimiento del PIB estadounidense en el último trimestre: del 5,7 % se pasa a un 5,9, el crecimiento más rápido desde 2003. Aunque eso no quita para que el balance global de 2009 siga siendo muy malo -bajó un 2,4 por ciento, eso es el peor resultado desde 1946- y para que los expertos adviertan de que el leve repunte no se sostendrá si no despega el consumo.
