La canciller alemana y el presidente francés reafirman su compromiso de trabajar "estrechamente" para salvar al sector financiero europeo y proponen la revisión de los acuerdos comunitarios como parte de la solución a la crisis de las finanzas públicas y privadas de la eurozona.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, han reclamado a sus socios europeos que se emprendan "modificaciones importantes" en los tratados de la Unión Europea. En este sentido, Merkel ha expresado su determinación a apoyar una recapitalización de la banca europea y apremió a una "pronta ratificación" del reforzado fondo europeo de rescate FEEF por todos los países implicados.
El presidente francés, por su parte, hizo énfasis en el "esfuerzo común" de París y Berlín para trabajar "estrechamente y de acuerdo" en esa dirección, y ha subrayado la necesidad de "haber resuelto los problemas de aquí a la reunión del G-20", que tendrá lugar en Cannes en los primeros días de noviembre.
El encuentro tratará de limar las diferencias en esta materia entre Berlín y París y consensuar un mecanismo para aportar fondos públicos al sector financiero europeo, lastrado por la tenencia de deuda helena.
Merkel ha reiterado que sólo como última opción debe recurrirse el reforzado fondo europeo de rescate (FEEF) como instrumento de recapitalización bancaria y ha abogado por que los bancos recurran primero en caso de dificultades a los mercados y a los gobiernos nacionales.
Sólo si fallan estos dos primeros resortes y si se trata de un banco de "carácter sistémico", los estados podrían recurrir al FEEF para apoyar a sus entidades con problemas, una medida que precisaría de cierta "condicionalidad" recíproca en forma de "reformas estructurales", ha explicado Merkel.
Por su parte, Francia reniega de esta respuesta en tres pasos y apuesta por emplear en primer lugar el FEEF.
