Esta crisis está deparando datos muy pocos vistos. Por ejemplo que el número de cajeros en España cayó en septiembre por primera vez en términos interanuales. De acuerdo con el Banco de España, al cierre de septiembre había en el país 61.319 dispensadores de efectivo, un 1,25% menos que un año atrás. Aunque se trata de la primera caída en términos interanuales, en el pasado sí se habían producido descensos de un mes frente a algún punto precedente, pero jamás hubo bajadas al echar la vista 12 meses atrás.
Actualmente, el país cuenta con un aparato por cada 761 personas. La red llegó a su apogeo a mediados de año, cuando contabilizó 62.121 unidades. Por aquel entonces, había 45.137 oficinas de bancos, cajas, cooperativas y financieras.
Detrás de este dato de descenso se esconde dos fenómenos. Por un lado, la desinstalación de unidades ubicadas en lugares públicos. Son los llamados cajeros desplazados y se encuentran en centros comerciales, universidades, centros de trabajo...
El ajuste de la red de oficinas bancarias es el otro fenómeno que explica el descenso de la red de cajeros. Hasta junio -fecha más reciente que permite comparar la evolución de las sucursales con la de los cajeros- el sector financiero había echado el cierre a 928 locales. En contraste su parque de cajeros no sólo no había menguado, sino que había crecido en 407 unidades. Esta aparente contradicción ha sido posible porque bancos y cajas han utilizado las máquinas de las agencias clausuradas para reforzar otras sucursales. Pero todo reciclaje tiene su límite. Al acabar septiembre había 395 aparatos menos que al comenzar el ejercicio y 779 que 12 meses atrás. Los expertos consultados estiman que el parque continuará descendiendo conforme se concreten las fusiones entre entidades y el sector avance en su reconversión.
