España se está quedando descolgada de la recuperación económica de la OCDE, que ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de la mayor parte de sus países miembros para este año y el próximo por el tirón, más positivo de lo esperado, del comercio internacional y de las economías emergentes.
En su informe semestral de perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mantiene que el Producto Interior Bruto (PIB) de España va a volver a caer este año: un -0,2% frente al -0,3% que calculaba en noviembre.
De los 30 miembros de la organización, sólo se prevé un retroceso del PIB en Grecia (-3,7%), Islandia (-2,2%) e Irlanda (-0,7%), mientras que la media de la organización será un crecimiento del 2,7%, es decir, ocho décimas más de lo que se anticipaba hace seis meses.
Para el 2011, la OCDE fija el crecimiento de España en el 0,9%, el mismo porcentaje que estimaba en noviembre (cuatro décimas por debajo del ofrecido por el Gobierno tras integrar el impacto negativo de su plan de ajuste). Sólo dos países se sitúan por debajo de estas previsiones: Grecia, con un nuevo retroceso del 2,5%, y Portugal, con una subida del 0,8%.
Uno de los puntos negros de la economía española para la OCDE es el paro, el más elevado de todos los miembros de la organización. Otro lastre para España es el de un sector inmobiliario en el que la absorción de las viviendas sin vender se está haciendo "sólo lentamente" y cuyos precios siguen inflados, según los autores del estudio.
