La incertidumbre generada por la crisis y el miedo a perder el empleo han disparado el ahorro de las familias en nuestro país hasta niveles insospechados hace tan sólo unos meses. En el cuarto trimestre de 2008, a medida que los efectos de la incertidumbre se trasladaban a la economía real en forma de tremendo aumento del paro y recortes en las empresas, la tasa de ahorro de los hogares crecía hasta alcanzar el 23,7%, cifra 3,7 puntos superior a la de hace un año. Desde la creación en 2000 de este registro oficial, nunca las economías domésticas habían atesorado tantas reservas por temor al futuro inmediato.
Los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral de los sectores institucionales publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que la renta de las familias aumentó entre octubre y diciembre de 2008 en 7.969 millones de euros, un 4,3%, hasta 192.908 millones. Sobre el uso que los hogares han hecho de esas rentas, el INE destaca el encogimiento del consumo, que cayó un 0,6%, y elevó el ahorro hasta los 45.937 millones, en cifras absolutas, un dinero que, en principio, estaría disponible para inversiones o depósitos.
