Los países de la Unión Europea (UE) sopesan los pros y contras de acudir en ayuda de Grecia, enfrentada a la explosión de su deuda y déficits públicos, temiendo sentar un precedente en momentos en que las finanzas de España y Portugal también suscitan preocupación en la Eurozona.
Responsables europeos están reflexionando sobre cómo ayudar a Grecia, "trabajando" en planes concretos antes de la próxima cumbre de la UE el 11 de febrero, dedicada a la crisis económica. Según el diario Le Monde, los europeos podrían decidirse a apoyar a Grecia conpréstamos bilaterales o el pago anticipado de las subvenciones de la UE.
Pero en público, los líderes europeos se afanan en reafirmar su confianza en que el Gobierno griego sabrá estar a la altura y honrará sus obligaciones, negando las informaciones de la existencia de un plan de ayuda.
El Gobierno griego atraviesa una crisis nunca vista en 30 años, con una explosión en 2009 de su deuda, estimada en el 113% del Producto Interior Bruto (PIB) y un déficit público que previsiblemente alcanzará el 12,7%, frente al 3% autorizado por el Pacto de Estabilidad de la UE.
Grecia tiene un peso económico frágil en la Eurozona por lo que se descarta que su situación financiera pueda arrastrar a sus socios. Pero está en juego la reputación de la moneda única.
