Los ministros de Finanzas de la Unión Europea han cordado un paquete crediticio sin precedente, que junto con el Fondo Monetario Internacional podría movilizar hasta 750.000 millones de euros, a fin de cubrir las necesidades de los socios con problemas de solvencia y defender a la moneda común. Se trata de la mayor operación financiera de la historia, negociada de madrugada y a contrarreloj, para atajar la especulación contra la deuda soberana de algunos estados miembros y frenar la caída de la divisa europea.
El mecanismo de rescate acordado por los Veintisiete consta de varios elementos, el principal de ellos es una facilidad comunitaria de ayuda a la balanza de pagos por valor de 60.000 millones de euros, con los recursos propios de la Unión Europea como garantía. En caso de que un miembro tuviera dificultades de pagos y esta cantidad no bastara, los estados de la eurozona se han comprometido a garantizar préstamos bilaterales por un montante de hasta 440.000 millones de euros más.
Además, según anunció el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, el Fondo Monetario Internacional ha confirmado que podría aportar créditos por un valor de al menos la mitad de lo aportado por Europa (un máximo de 250.000 millones). Todo sumado, el paquete a disposición de los socios del euro con problemas de pagos alcanzaría, en caso necesario, 750.000 millones de euros por tres años y sujeto a las estrictas condiciones del FMI, como exigía Alemania.
El acuerdo llega acompañado de una decisión del Banco Central Europeo (BCE) de intervenciones extraordinarias en los mercados de deuda y de divisas, para facilitar liquidez y aliviar la situación de los bancos europeos.
El propósito de este masivo paquete, sin precedentes en la historia de la unión monetaria europea, es disuadir a los especuladores y que apuestan desde hace semanas por la quiebra de un miembro de la zona euro.
