No más de cinco o seis grandes cajas. En ese discreto diseño esperan desde el Banco Popular ver el mapa de cajas de ahorros dentro de apenas un lustro. Así lo ha asegurado durante la presentación de resultados semestrales su director financiero, Jacobo González-Robatto, quien está convencido de que el número de cajas se reducirá "significativamente" porque este tipo de entidades financieras presentan una mayor morosidad que los bancos, así como un mayor solapamiento de oficina.
Unas conclusiones curiosas si se tiene en cuenta que en relación con la morosidad del banco, el director financiero prevé que la tasa quede en una horquilla entre el 5% y el 5,5% a final de año, una tasa bastante alta en comparación con otros grandes bancos como el Santander o el BBVA. Tan es así que para gestionar la abultada mora de la actividad crediticia el Banco Popular ha puesto a trabajar a 300 empleados, es decir, al 2,5% de la plantilla.
En cuanto al redimensionamiento de la red comercial de la entidad, en lo que va de año, el banco ha cerrado ya 118 oficinas y prevé cerrar otras 100.
Por último, el banco valora de forma positiva el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Sin embargo, González-Robatto confía en que este instrumento "no sirva para que haya competencia desleal".
