Ya lo hizo el Santander hace dos años y ahora le ha llegado el momento a su inmediato rival, el BBVA. La entidad que preside Francisco González ha cerrado la venta de 948 inmuebles a Tree Inversiones Inmobiliarias, sociedad gestionada por RREEF Limited, de Deutsche Bank, por un importe de 1.154 millones de euros.
El traspaso de estos inmuebles, ubicados en España y que en su mayoría son oficinas, supone una plusvalía bruta de 830 millones de euros. Esta decisión permite a BBVA dotar provisiones genéricas adicionales.
El BBVA consigue, con esta venta, movilizar plusvalías latentes y fortalecer su balance. Además, el acuerdo alcanzado dota a la entidad de flexibilidad para la gestión de la red, ya que, por ejemplo, en el contrato, además de subarriendo y cesión sin limitación, se incorporan cláusulas de sustitución de inmuebles a petición del arrendatario, así como de cancelación hasta un 6% de los inmuebles.
La operación es muy parecida a la que hizo Santander en noviembre de 2007, cuando vendió sus 1.200 oficinas al grupo británico Pearl por 2.000 millones de euros. Después, otros bancos, como Sabadel, Popular y Pastor, han hecho lo mismo para obtener ingresos extraordinarios con los que compensar el fuerte aumento de la morosidad.
