El Banco de España considera que la mejora de la competitividad en España requeriría "reformas de calado" en la política de competencia y en el mercado de trabajo, que presentan "rigideces" que "retardan o impiden" una "asignación eficiente" de los recursos entre empresas y sectores.
En su último 'Boletín Económico', el organismo que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez apunta que la pérdida de competitividad de la economía española durante los últimos años no parece extenderse a las empresas "más grandes" y con mayor presencia en el comercio internacional, ya que han tenido un mejor comportamiento de los costes laborales unitarios en la última década y, a la vez, han mejorado sus exportaciones más que el resto.
Por ello, considera que dicha pérdida de competitividad podría ser resultado de una "falta de flexibilidad" para proceder a una "reasignación eficiente" de recursos. "Una medida adecuada de competitividad debería ser capaz de capturar estos elementos", señala el artículo.
Asimismo, destaca que la composición del capital humano, la eficiencia de sus infraestructuras, el marco regulatorio al que se enfrentan las empresas, la integración en cadenas de producción globales o la capacidad innovadora de las empresas son factores que influyen decisivamente sobre estos determinantes de la competitividad y que no quedan satisfactoriamente recogidos en los indicadores habituales de competitividad-precio.
Por ello, aboga por indicadores alternativos elaborados a partir de información microeconómica, es decir, a nivel empresarial, que permiten identificar mejor determinadas distorsiones que impiden una asignación de recursos eficiente entre empresas y sectores de la economía.
