El sucesor de Jean-Claude Trichet en la presidencia del Banco Central Europeo, el italiano Mario Draghi, ha debutado al frente del organismo monetario con un recorte de los tipos de interés de 25 puntos básicos, del 1,5% al 1,25%, con el fin de intentar reactivar la recuperación de la Eurozona.
Draghi ha justificado la decisión de bajar los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 1,25%, señalando a "riesgos bajistas para la economía que se han intensificado", en referencia a las tensiones en los mercados financieros, los precios del petróleo y los desequilibrios globales.
Preguntado por el último dato de inflación de octubre en la zona euro, que se ha encaramado al 3% cuando las expectativas eran de reducción de una décima, ha preferido pasarlo por alto e insistir en que "la inflación permanecerá posiblemente por encima del 2% en los próximos meses, pero el ritmo subyacente de expansión monetaria sigue siendo moderado a medio plazo".
Pero ha señalado sin pudor a los nubarrones que se ciernen sobre la economía europea, advirtiendo que "la materialización de los riesgos a la baja que amenazan el crecimiento provocará una moderación de la expansión del PIB en la segunda mitad de 2011 y hace muy probable que sean rebajadas significativamente las previsiones para 2012".
