Caja Duero, tras no haber llegado a un acuerdo con representantes de Caja España acerca de la fusión de ambas entidades, ha reiterado su posición de que el acuerdo de fusión debe contemplar que Salamanca albergue la sede operativa de la nueva entidad, acogiendo los "servicios centrales fundamentales para el desarrollo del negocio". De hecho, en el Consejo de Administración que Caja Duero celebró recientemente se insistió a sus negociadores para que mantengan su posición firme de que cualquier acuerdo con Caja España respete la posición de liderazgo de la entidad salmantina en el sistema financiero regional.
En concreto se pretende que en Salamanca se queden todas las direcciones generales de la futura entidad, aunque estarían dispuestos a ceder un mínimo porcentaje de estos órganos. La pretensión de que se instale en la capital salmantina la Obra Social de la futura entidad. Para León, se dejaría la Presidencia, la sede social, además de las sedes de las empresas participadas y del departamento de Riesgos, que actualmente está en los servicios centrales que Caja Duero tiene en Salamanca.
Está previsto que la semana que viene vuelvan a reunirse las comisiones de ambas cajas para tratar de llegar a un acuerdo. Asimismo, el lunes se reunirán las patronales y los sindicatos de las cajas para tratar detalles sobre la reducción de plantilla resultante de la fusión y el cierre de oficinas.
Ambas cajas anunciaron a comienzos de diciembre que solicitarían la aprobación de la fusión al Banco de España, en una operación que contempla la solicitud de ayudas del nuevo Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) y que se calcula sumará unos activos de 45.000 millones de euros.
