En marzo, último dato disponible del Banco de España, el volumen total de depósitos en manos de particulares cayó por primera vez en casi un ejercicio, interrumpiendo la escalada alcista que le ha llevado a niveles récord.
Aunque el retroceso es moderado –el saldo vivo ha caído 472 millones hasta los 427.636 millones–, supone un síntoma de cambio de tendencia que posiblemente se confirmará en los próximos meses.
Algunos expertos atribuyen este movimiento al desapalancamiento que están llevando a cabo las familias españolas, ante la subida del euribor. En abril, el indicador registró su mayor alza interanual desde diciembre de 2007, provocando que la cuota de la hipoteca experimentase el mayor salto en más de tres años.
Junto a ello, fuentes del mercado consideran que, ante la caída de la remuneración media de los depósitos, los ahorradores están buscando instrumentos de inversión alternativos. Las rentabilidades del 4% que se impusieron en 2010 han dado paso a rendimientos más escuetos, aunque todavía pueden encontrarse atractivas ofertas puntuales. En este contexto es difícil dilucidar dónde está yendo el ahorro. “Está claro que el capital no está volviendo a los fondos (salvo a garantizados) o a la bolsa, pero sí a las distintas emisiones de deuda que las Comunidades autónomas han realizando y que ofrecen una rentabilidad igual o superior a la de los depósitos”, explican fuentes de un banco mediano al diario Expansión.
