28 / 02 / 2010. El uso de tarjetas dinamiza la economía
Los bancos y las cajas de ahorros en España han dejado de ingresar 3.500 millones de euros en los últimos cinco años por la rebaja de las comisiones que han aplicado a los comercios por el uso de las tarjetas de pago. Y es que el acuerdo auspiciado por la Administración que firmaron hace cinco años el sector financiero y el comercial estableció un descenso global del 60% de las tasas de intercambio que pagaban las tiendas por el uso de las tarjetas.
Según un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), en España, los consumidores abonan en la actualidad cerca del 40% de las transacciones comerciales mediante tarjeta de pago y el 16,5% del gasto familiar se hace a través de tarjetas, porcentaje inferior al que se registra en países como Reino Unido y Francia (35%).
El director adjunto de la CECA, José Márquez, explicó que si las entidades financieras no cobran por el servicio de tarjetas de pago al comerciante deberían cobrárselo al titular de la misma, "que es mucho más sensible a este tipo de cargos" y podría optar por devolver el dinero de plástico al banco o caja. Según Márquez, el uso de tarjetas de pago dinamiza la economía en general y favorece al comercio en particular, porque anima al consumidor a realizar compras espontáneas, sin planificar, al tiempo que permite pagar con financiación y de forma fraccionada.
Por otro lado, rechazó el "sobrecargo desproporcionado" que algunos establecimientos aplican al cliente por el pago mediante tarjeta en vez de en efectivo. "Algunos comercios han abusado", sostuvo Márquez, quien incidió en que las tarjetas son una palanca del desarrollo de la economía que contribuye a la eficiencia productiva y a la seguridad en las transacciones, sobre todo con la migración del parque de tarjetas desde la banda magnética al sistema del chip EMV.
Ahora el 80% del dinero de plástico cuenta con este sistema chip y, según sus cálculos, la totalidad de las tarjetas podrían tener implantado este sistema en el primer trimestre de 2011, una innovación que ha supuesto una inversión global de más de 100 millones de euros a las entidades financieras.
