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Categoría: Tarjetas Autor/a: Vera_med
 

31 / 05 / 2010. ...Y el cajero quedarse su tarjeta

Si antes veíamos los motivos por los que se puede perder la tarjeta ahora veremos las razones para que se la retire el cajero automático mientras se intenta sacar dinero o realizar alguna consulta. Son varias las circunstancias que pueden justificar este bloqueo.

La central puede dictar una orden de retención de la tarjeta que la entidad propietaria del cajero automático se limita a cumplir. La máquina captura la tarjeta y en la pantalla aparece un rótulo en el que se puede leer: "retenida por orden de la central", "tarjeta en lista negra", "no devolver tarjeta", o leyendas similares. Éste es uno de los casos en los que la entidad decide de manera unilateral retirar la tarjeta al usuario sin comunicárselo antes.

Es una medida para proteger los intereses del cliente cuya tarjeta resulte capturada o de la entidad emisora de este medio de pago. El "plástico" no puede devolverse al interesado ni siquiera si acredita, con la documentación oportuna, ser su titular. Hay que recabar de la entidad emisora de la tarjeta las explicaciones oportunas sobre lo ocurrido y las razones que han motivado que la entidad propietaria del cajero ejecutase la orden de retención.

Otra de las acciones que puede llevar al bloqueo de la tarjeta es excederse en el tiempo de espera establecido por el cajero. Esta situación no obedece a un acto unilateral, sino que es un modo de proteger al titular que puede haberla olvidado allí. En estas circunstancias, conviene adoptar medidas de seguridad complementarias para evitar que la tarjeta quede a merced de posibles usos fraudulentos. Debe prevalecer la seguridad sobre cualquier otra consideración.

Categoría: Tarjetas Autor/a: Vera_med
 

28 / 02 / 2010. Deductio ex pecunia

Los defensores de la recuperación del latín como lengua viva y moderna cuentan ahora con un nuevo instrumento impensable hace no tantos años: el cajero automático del Instituto para las Obras de Religión (IOR), popularmente conocido como el banco del Papa. La sede de esta institución financiera, cuya dirección responde solo y directamente ante el Papa, se encuentra a poca distancia de la Puerta de Santa Ana de la Ciudad del Vaticano, frente a la que cada día pasan millares de turistas que se dirigen a los siempre concurridos museos vaticanos. En los muros del IOR hay un cajero automático, algo nada extraordinario tratándose de una entidad financiera si no fuera por lo inusual de uno de los idiomas con los que se dirige a la clientela.

En la primera ventana de la pantalla del cajero aparecen las distintas lenguas con las que el usuario puede operar. Además del idioma italiano, el francés, el alemán, el inglés y el castellano, se encuentra la opción del latín, en otros caracteres y sin la compañía de banderas nacionales. «Inserito scidulam quaeso ut faciundam cognoscas rationem», indica la entrada. Al igual que en los demás idiomas invita a «introduce la tarjeta para conocer lo que quieres hacer».

Si el cliente acepta, hay un abanico de posibilidades: «Deductio ex pecunia» (sacar dinero), «Rationum aexequatio» (saldo), «Negotium argentarium» (lista de los movimientos realizados). El usuario elige la operación que desea y, al final, el cajero automático le pide que recupere la tarjeta, con un «Retrahe scidulam depositam».

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