31 / 01 / 2010. Sin consenso sobre al reforma financiera
El Foro de Davos ha cerrado sus puertas sin consenso sobre la reforma del sistema financiero que muchos gobiernos desean aplicar para evitar una nueva crisis mundial, y con advertencias de que los bancos están volviendo a las prácticas que la provocaron. Con el mundo aún convaleciente de la profunda crisis financiera global, también planeó la idea de que no se deben echar las campanas al vuelo ante los indicios de recuperación económica.
Los directivos de bancos que buscan sofocar la furia política por su papel en la crisis financiera acordaron con los reguladores que las nuevas normas bancarias deben ser coherentes a nivel mundial. Pero los banqueros y reguladores eludieron el tema de un impuesto de seguro mundial para garantizar que los bancos -no los contribuyentes- paguen por sus futuros errores.
Una actitud más calmada que al inicio del Foro, cuando los banqueros lanzaron su contraataque ante la ofensiva política tendente a controlar más al sector, asegurando que limitar el tamaño y las actividades de los bancos no es la mejor respuesta para evitar otra crisis financiera.
Y es que el presidente norteamericano Barack Obama anunció la semana pasada su intención de limitar el tamaño de los bancos e impedir que los establecimientos dedicados a los depósitos y ahorros especulen en los mercados por propia cuenta, con el objetivo de evitar nuevas tomas de riesgo excesivas de este sector señalado como uno de los grandes responsables de la crisis mundial.
La cuestión se ha convertido en uno de los grandes ejes de debate de Davos, donde líderes políticos y empresarios batallan para imponer su posición, y el presidente francés Nicolas Sarkozy se sumó a la ofensiva de Obama en su discurso inaugural del Foro e incluso se mostró crítico con la actual moral capitalista.
