30 / 11 / 2009. Las inversiones empresariales de CCM, supervisadas por Cajastur
El banco filial de Cajastur, Banco Liberta, que adquirirá Caja Castilla La Mancha espera alcanzar el punto de equilibrio en sus cuentas ya desde el primer año. Desde el punto de vista del empleo, la integración parcial de CCM y Cajastur supondrá una reducción de unas 300 personas en Castilla La Mancha, que se realizará mediante prejubilaciones. CCM tendrá que seguir reduciendo sus sucursales fuera de su comunidad de origen: de las 550 oficinas que tiene (ya ha cerrado unas 40 desde su intervención), se espera que queden algo menos de 500.
La transacción debería estar cerrada para la próxima primavera. Pero, antes, deberá obtener la aprobación de la Asamblea General de CCM, donde los sindicatos y el Partido Popular (PP), que está en la oposición en la Comunidad Autónoma, amenazan con poner problemas. Critican que la operación suponga la privatización de CCM, ya que su negocio quedará en manos de un banco, mientras que la caja se transformará de facto en una fundación que se dedicará a gestionar la Obra Social mediante los dividendos que reciba por su participación del 25% en Liberta.
Aunque CCM siga siendo propietaria de la Corporación, el Banco de España ha encargado la gestión de estas inversiones a la propia Cajastur, que cobrará una comisión por su trabajo. La entidad asturiana tiene un plazo de siete años para sanear la Corporación, liquidando o vendiendo los activos que la componen en función de su situación, buscando minimizar las minusvalías en las inversiones más ruinosas y obtener plusvalías en la venta de las buenas.
La oferta de Cajastur por CCM no incluye la corporación empresarial de la caja castellano manchega, que ha sido una de las causas principales de su insolvencia. Allí hay inversiones tan polémicas como el Aeropuerto de Ciudad Real, o la promotora El Reino de Don Quijote. El proyecto presentado por Cajastur fue el único que preveía la segregación de estos activos: la propiedad de la Corporación queda, de hecho, en manos de CCM. Sin embargo CCM, siendo una entidad intervenida, no tiene por qué cumplir los mínimos regulatorios de solvencia: para cualquier otra caja habría sido prácticamente inviable asumir en su balance estos activos sin perder su nivel de solvencia o sin pedir una cantidad muy elevada de recursos al Frob.
