12 / 03 / 2010. Poco fraude en las tarjetas españolas
Somos uno de los países europeos en los que se registra menor número de fraudes con tarjetas. Según datos de Servired, en 2008 las conductas irregulares sólo representaron un 0,0248 por ciento sobre el volumen total de compras. Sin embargo, todos los esfuerzos son pocos para aminorar este impacto sobre los usuarios. El último que ha tendido su mano a los clientes bancarios ha sido el Tribunal Supremo, que ha impugnado varias cláusulas, consideradas abusivas, de los contratos de tarjetas de varias entidades, incluidas cuatro de primera fila españolas: Santander, BBVA, Caja Madrid y Bankinter.
A primera vista, la sentencia es positiva para el ahorrador. No obstante, llega en un momento delicado para la banca, que busca a toda costa reducir costes y maximizar beneficios. ¿Supondrá la sentencia un encarecimiento de las tarjetas de crédito?
Tener que dedicar más recursos al pago de fraudes con tarjetas puede ser un motivo más que impulse a las entidades a encarecer sus plásticos y todos los servicios ligados a ellos. De hecho, el sector ya está inmerso en una clara tendencia alcista de subida de tasas.
A cierre de enero de 2010, la cuota media de mantenimiento anual de una tarjeta de débito era de 16,66 euros, un 9,89 por ciento más que en 2008. Mantener una tarjeta de crédito, por su parte, cuesta ahora 33,12 euros, de media, anuales, un 5,98 por ciento más que a finales de 2008. También el coste por extraer dinero de un cajero con tarjeta se ha disparado en el último año. Las comisiones medias pagadas por disponer de efectivo en cajeros no pertenecientes a la red de sucursales de la entidad se han encarecido más de un 30 por ciento. Utilizar la tarjeta de débito para disponer de efectivo en cajeros de la propia red, pero no de la entidad, ha subido más de un 52 por ciento en el último año.
