El plan que presentaron los líderes de la UE para rescatar a Grecia y devolver la confianza a la zona euro es “confuso y poco convincente”, ya que muchos detalles se han perdido y tanto el esquema como su esencia no están enfocados a la tarea de salvaguardar el euro, según asegura el semanario británico “The Economist”. En su opinión, este es el tercer gran paquete de medidas que presenta la zona euro este año…y es probable que no sea el último.
El logro más notable que ha logrado la cumbre ha sido presentar un acuerdo para fijar las quitas de la deuda griega en un 50%, lo que el semanario ha defendido durante mucho tiempo. Sin embargo, apunta, un complemento fundamental para esta medida es la existencia de un cortafuegos creíble en torno a unos países prestatarios que están muy endeudados aunque todavía son solventes, como es el caso de Italia. “Es la única manera de restaurar la confianza y la protección a los bancos europeos, garantizando así que puedan seguir concediendo créditos”, puntualiza ‘The Economist’.
Pero por desgracia, ese cortafuegos tan esencial, recalca, “es la parte más débil” del plan, en relación con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFST, por sus siglas en inglés), que “no tiene suficiente dinero como para soportar problemas en España e Italia". Es más, recuerda el rotativo, “Alemania y el BCE han descartado la única fuente de apoyo ilimitado”, que es el propio banco central.
En lugar de esto se han presentado dos sistemas para intentar “estirar” el fondo, uno de garantías y otro mediante la creación de un vehículo especial de inversión para la compra de bonos. El primero asegura las primeras pérdidas si no hay más problemas con nuevos bonos, pero en la práctica no es muy operativo porque los mercados de deuda pueden recelar de las garantías ofrecidas por países que se puedan ver a sí mismos metidos en la tormenta financiera.
Bajo el segundo esquema, que permite en teoría dar entrada a inversores de fondos soberanos o países emergentes, ‘The Economist’ tiene dudas razonables de que funcione y presenta un argumento irrefutable ¿Y por qué China o Brasil van a invertir dinero en este vehículo cuando es la propia Alemania la que está impidiendo poner más dinero?, reflexiona la prestigiosa revista británica.
Sobre la quita de Grecia, aunque comparte que la quita del 50% es necesaria y bienvenida, los líderes de la zona euro “están desesperados” porque sea voluntaria. Esto es así porque en caso de darse un impago o ‘default’ se dispararían los contratos que aseguran los impagos de la deuda (CDS). Pero el problema en este caso es que podría llevar al caos financiero porque el mercado de CDS “no está testado”. Esta “inverosímil” quita voluntaria podría llevar a que los inversores dudasen de la utilidad de los CDS para asegurar la deuda. En conjunto, el semanario británico cree que el plan, en el mejor de los casos, no resuelve los problemas y, en el peor supuesto, tiende a agravarlos.